“Hoy Guinea Ecuatorial se enorgullece de abrir sus brazos para recibir a sus hijos. Tras una difícil travesía en tierras lejanas, regresan sanos y salvos a su patria. Este es un momento cargado de profunda emoción y de gratitud. Pues teneros de vuelta es un triunfo no solo de la vida, sino de los valores que nos definen como nación: la unidad, la solidaridad y la inquebrantable lealtad a nuestro pueblo”, les dijo Oyono Esono Angué, en el emotivo acto que tuvo lugar en la sede de su ministerio, en Malabo.
El jefe de la diplomacia ecuatoguineana, para quien “es un honor transmitir el mensaje de bienvenida y de alivio de nuestras máximas autoridades quienes, – dijo-, han trabajado sin descanso para hacer posible el regreso a casa” de estos guineanos, aseguró que “esta iniciativa no es solo un acto de protección, sino una expresión de los principios que rigen” el Estado ecuatoguineano: “el compromiso inquebrantable con el bienestar de nuestros ciudadanos, donde quiera que se encuentren”.
“Somos un Gobierno comprometido con la vida y la dignidad humana. Este operativo de rescate es prueba de ello. No escatimamos esfuerzos para proteger a nuestros ciudadanos, siempre, actuando desde una perspectiva humanista y solidaria. Así, este regreso es una muestra clara de que para nuestro Gobierno, la vida y el bienestar de cada ciudadano son invaluables”, exteriorizó.
Antes de escuchar las palabras de Concepción Ndongo Nansueku, quien dirigió un mensaje de agradeciendo al jefe de Estado, a la Primera Dama de la nación, al vicepresidente de la República, al embajador Matute Tang y al ministro de estado de Exteriores; Esono Angué, después de abogar “firmemente por la resolución pacífica de las controversias, primando la diplomacia preventiva, los diálogos inclusivos y la negociación” para poner fin a la situación de las hostilidades en Oriente próximo, manifestó que “la crisis humanitaria que ha tocado vivir” a estos conciudadanos “afectó profundamente” al Gobierno. “Cada noticia de los bombardeos, la inseguridad y la incertidumbre resonó en nuestros corazones haciéndonos participes de vuestro sufrimiento. “Aunque la distancia física era considerable, jamás habéis estado lejos de nuestro pensamiento y de nuestras preocupaciones”, indicó.







