El ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación ha acogido en la mañana del lunes 9, los cuerpos sin vida de Manuel Bibang Aseko y su esposa Sinforosa Abomo Nve en acto de una capilla ardiente hecha en la sede de este departamento ministerial, en Malabo II.

Durante el mismo Simeón Oyono Esono Angue, basó su emotivo discurso en definir al finado como una persona dotada “de una excepcional visión” y capacidad de trabajo con una férrea voluntad; “cualidades que le que hicieron de él un ejemplar y fiel seguidor de la política del gobierno en las diferentes responsabilidades que ostentó en la diplomacia ecuatoguineana, atesorando una insólita habilidad diplomática que se manifestaba en su máximo esplendor, cuando se trataba de defender los intereses de nuestro país”.

“Más allá de sus cargos, condecoraciones y reconocimientos tenemos de él la imagen de la bondad, el carácter, firmeza, serenidad, el espíritu de compromiso; la capacidad de dar la mano y exigir, de juzgar y poner la mano sobre el hombro, de derramar una lágrima y acompañar con una fácil sonrisa. Manuel en su tiempo fue una excelencia de la diplomacia para nuestro país, la viva representación del saber ser y estar”.

El ministro de Exteriores tuvo igualmente palabras para su difunta esposa, Sinforosa Abomo Nve a quien calificó como “mujer en toda la extensión de la palabra”; quien, dijo, “ha sabido compartir desde un segundo plano el interés de nuestra labor diplomática, brindándonos siempre su ayuda frecuentemente silenciosa, modesta y abnegada por el bien del país”.

Nacido el 11 de noviembre de 1945 y natural de Esongsi Nkodjeñ, Manuel Bibang en su primera misión diplomática ostentó la responsabilidad de funcionario administrativo en la embajada de Guinea Ecuatorial en España, primer secretario de la embajada en Washington, cónsul general en Sao Tomé y Príncipe y Lagos (Nigeria), embajador en la República de Gabón y Marruecos y finalmente,  en la República de Cuba, donde le sorprende la muerte.