La República de Guinea Ecuatorial ha dirigido sus condolencias al gobierno de Chad por la caída de 92 miembros del  ejército de este país y de decenas de víctimas como consecuencia de los ataques perpetrados por el grupo terrorista Boko Haram contra un puesto militar de Boma, situado en el lago Chad el pasado 24 de marzo del año en curso. Además de los 92 soldados muertos, 47 resultaron heridos en el atentado del grupo yihadista contra el campamento del ejército chadiano.

Este es el telón de fondo de la audiencia que el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación ha mantenido sobre las doce horas del miércoles 8 de abril, con el embajador de este país acreditado en Malabo, Moussa Outman.

Durante el encuentro, el ministro de Exteriores Simeón Oyono Esono Angué entregó un mensaje del jefe de Estado Obiang Nguema Mabasogo a su homólogo de la República del Chad Idris Déby Itno, en el cual en nombre del pueblo y gobierno ecuatoguineanos expresa las “condolencias al pueblo hermano de la República del Chad por este desolador suceso”. En el mismo, se expresan los deseos de que este sentimiento “sea transmitido a las familias afectadas; expresando a su vez la “más enérgica condena a dichos actos de barbarie”, reza el texto, al que tuvo acceso esta Oficina de Información Diplomática.

Durante las conversaciones, ambas partes coincidieron en que los conflictos en el Sahel afectan a todo el continente africano. Por lo que, urgieron en trabajar juntos “con un solo espíritu, para la erradicación y neutralización total de este grupo insurgente”; el cual está causando estragos, tanto en la vida de las personas, como en la economía de los países afectados.   La organización Boko Haram, originaria de Nigeria, opera en los países vecinos fronterizos con la cuenca del lago Chad, donde comenzó sus ataques en 2015. La región fronteriza incluye también a  Camerún, Níger y Nigeria. El grupo, cuyo fin es imponer la Sharia o ley islámica en sus zonas de influencia, fue creado en 2002 en la localidad del nordeste nigeriano de Maiduguri. Se calcula que durante su sangrienta campaña, ha asesinado a unas 27.000 personas y causado cerca de 2.000.000 de desplazados, según la ONU