Malabo propone reforzar la diplomacia regional y un desarme a lo social para atajar el conflicto en el este de la RDC

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Alfonso Biahute Chebá / Malabo.- La República de Guinea Ecuatorial ha propuesto “cuatro argumentos” como salida al conflicto que desde hace varias décadas conoce la denominada región de los Grandes Lagos. Hacia este sentido se dirigieron las palabras de su secretaria de Estado encargada de la Cooperación Multilateral en el ministerio de Asuntos Exteriores, Cooperación Internacional y Diáspora Mari Cruz Evuna Andeme  en la jornada de este lunes 29, en su discurso durante la reunión telemática del consejo de paz y Seguridad de la Unión Africana (CPSUA) sobre la situación en el este de la República Democrática del Congo, la cual estaba dirigida por su presidente Kacou Houadja Adomn, ministro de Asuntos Exteriores de la República de Côte d ´ Ivoire.

EL gobierno de Malabo, quien reconoció los esfuerzos de las “iniciativas africanas” llevadas a cabo para la resolución pacífica del conflicto, “en particular los procesos de diálogo y mediación liderados por la UA, la Comunidad del África Oriental (SADC) y la Conferencia Internacional sobre la Región de los Grandes Lagos. Aunque dijo haber “tomado buena nota de los esfuerzos diplomáticos internacionales, incluidos los procesos de [los acuerdos de paz] de Washington y Doha”, llamó la atención del CPSUA  sobre el hecho de que “la proliferación de acuerdos y pactos regionales e internacionales, no surtirán el efecto de paz sostenible, si las causas profundas de este conflicto –asume-,  no son tratadas”.

 Si bien Guinea Ecuatorial cree que es preciso “aplicar un mecanismo inclusivo que resuelva la cuestión de los cientos de grupos armados implicados en este conflicto, porque – según añadió Evuna Andeme-, no se trata únicamente del M23 o el FDLR”, el Estado hispanófono de África propuso “cuatro argumentos” que considera “ como salida al conflicto” en el este de la República Democrática del Congo, desde el “reforzamiento de una diplomacia regional unificada, mediante la fusión de los procesos de Nairobi y Luanda para asegurar –alega la miembro del gobierno – que cuando se le indique a una milicia que se desarme, la potencia extranjera que la apoya esté simultáneamente presionada a eliminar ese apoyo”. A ello se une la “aplicación de un programa de desarme ´a lo social´, pues el tradicional relativo a la desmovilización y reintegración» –indicó-, fracasó porque simplemente se les daban a los combatientes una precaria atención financiera al retornar a sus hogares”.

Para Malabo el nuevo enfoque debe incluir, entre aspectos relativos a “la salud mental, la reinserción de niños soldados y la recuperación comunitaria, a través de la construcción de escuelas o clínicas en las áreas donde las milicias residen o se rinden, para –asegura-, hacerlos menos propensos a reincidir en actividades de grupos rebeldes”. 

Igualmente, para la secretaria de Estado ecuatoguineana “es preciso romper el vínculo con los minerales” del país más extenso del África subsahariana  ya que, en su opinión “no se puede reunir milicias si todavía [éstas] están ganando millones con minas ilegales: además de “implementar el Diálogo Nacional Inclusivo programado en 2026, con la inclusión de líderes tradicionales, mujeres y jóvenes, grupos sociales que, a menudo – recalca-, son excluidos de reuniones de alto nivel y se les  debería empoderar como monitores de la justicia transicional y vigilantes del alto el fuego”.  

“Guinea Ecuatorial hace un llamado renovado a todas las partes concernidas a priorizar el diálogo, la cooperación regional y el interés supremo de las poblaciones civiles, para que la RDC y toda la región de los Grandes Lagos puedan, finalmente, recuperar la paz y encaminarse hacia un futuro de estabilidad y prosperidad compartida”, sentenció.

El ciclo de violencia en la República Democrática del Congo se remonta al genocidio de Ruanda en 1994 cuando alrededor de 800.000 personas de la minoría tutsi fueron asesinadas por extremistas hutus, lo que provocó  una huida masiva de millones de desplazados, incluidos los responsables del genocidio, que se reagruparon como guerrillas en campos de refugiados en la RDC. Las milicias tutsis también se unieron para combatir a los hutus extremistas en el este del país, mientras las tensiones entre congoleños y emigrantes ruandeses aumentaban. A pesar de múltiples acuerdos de paz, los combates y las divisiones étnicas han persistido hasta el día de hoy, mientras que los esfuerzos por poner fin a la violencia no han encontrado salidas  y pese a la presencia de la ONU a través de la MONUSCO existen más de 100 grupos armados activos en el país, siendo el  M23, el principal de ellos.

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